La sobre producción de masculinidad solo trae padecimiento, es funcional al sistema

Pasaron del off al teatro público y del público al comercial. Ya agotaron todas las funciones del mes de Mayo en el Metropolitan y se convirtieron en las rockstars del teatro.

Entrevista a Pilar Gamboa.

Pero aunque el fenómeno se de a conocer ahora, el grupo Piel de Lava se formó en el 2003 integrado por Laura Paredes, Elisa Carricajo, Pilar Gamboa y Valeria Correa, y desde entonces es una de las influencias más importantes del teatro independiente.

AF: Recién hace menos de 100 años que la mujer puede ocupar un cargo en el teatro más allá de la actuación ¿crees que la época permitió que el fenómeno de “Petróleo” pudiera ser producido?
Pilar: Lo que se armó con “Petróleo” entró en un contexto, no somos ingenuas. Pero la obra salió desde un lugar genuino. Tiene que ver con la época y con la lógica de ocupar espacios. A nosotras nos llegó la posibilidad del teatro público gracias a Vivi Tellas, la curadora del Sarmiento, que siempre mete teatro independiente. Y empieza a pasar eso, del off al público, del público a probar en el comercial. Se arma un cruce de públicos que es interesante, más allá de lo que cada uno piense ideológicamente acerca de las condiciones de producción de cada ámbito.
AF: ¿Existe una suerte de metáfora poética entre la concha y el pozo de petróleo?
Pilar: Como sucede con los artistas uno crea desde un lugar medio ciego, no es tan consciente en el momento. Como que después cuando el collar está armado, lo empezás como a “entender”. Pensamos en el agujero como la concha, la imagen poética, y el fracking, que va, y penetra y penetra. Era una imagen muy fálica y flasheamos porque en realidad elegimos el mundo del petróleo porque era un mundo completamente masculino, en el que no trabajan casi mujeres, y si trabajan no hacen trabajo de fuerza.
Cuando empezamos a investigar los pozos petroleros con un amigo que trabajó en el sur, no podíamos parar de pensar en algo rompiendo la tierra, una pija rompiendo algo. Pero la imagen poética no surgió a priori.
Me acuerdo el momento que encontramos la metáfora. Fue un momento de comunión grupal hermoso. Al final de la obra se retoma cuando ellos filosofan un poco acerca de qué lindo sería estar un poquito ahí abajo… habrá algún sonido… todo eso sí fue más consciente como imagen de concha o de útero.
Lo que terminan haciendo es una mini revolución, le sacan el generador al pozo y lo que empieza a pasar es que dejan de producir. Dejar de producir todo, dejar de producir género, dejar de sostener y eso sí lo habíamos pensado. Ya hacia el final todo empieza a ser despojado. Y se arman esos híbridos que se ven al final, que es un poco también, para mí, de clase, esto de tomar la decisión de dejar de producir.
Hay gente que alcanza determinadas zonas de la obra y otras que no pero también se repite mucho la pregunta de “bueno pero al final, entonces ellos, ¿son mujeres?”
Nosotras pensamos que hacia el final ya no importa.

AF: Es un poco la vuelta que dan los personajes. Ya hacia el final tampoco les queda claro para qué importa el género.
Pilar: Exacto. Porque la producción deja de importar.

AF: Leí en una nota en la que dijeron que durante los ensayos habían descubierto su hombre ¿Qué descubriste vos en tu hombre?
Pilar: Primero hacíamos un ejercicio que era medio simple, pasar de un eje femenino a un eje masculino, en 5 pasos. Por ejemplo, yo ahora estoy cruzada de piernas. El primer paso que hacíamos todas era abrirnos de piernas. Todas observábamos los procesos de todas y nos dimos cuenta de que los hombres ocupaban más lugar, más espacio. Muchísimo más espacio del que ocupamos nosotras. A través de lo físico empezó a aparecer información, para mí un poco angustiosa por momentos, sobre todo en la mirada… como la mirada más atenta, más al acecho, más pendiente de los demás, eso empezaba a desaparecer y aparecía una mirada más perdida en el horizonte, sin necesidad de saber qué está pasando al lado, sino estando ahí. Presente.
Y eso nos angustiaba porque nos hacía pensar ¿en qué estamos nosotras? Empezás a descubrir las capas culturales de la construcción.
Yo de mi descubrí mi poder de observación. Dije: claro hace 30 años que los estoy mirando, nunca lo pasé al cuerpo pero los vengo observando desde hace mucho. Estaba mucho más cerca de lo que yo creía, ese tipo de varón parecido al “Carli”. El personaje que hago yo no sé si es mi hombre, es el que construí en base a los hombres con los que fui interactuando en mi vida.

AF: ¿Importa la opinión del feminismo?
Pilar: Importa porque es gente que una admira, hay gente que no me importa y hay gente que cuando viene me pongo nerviosa porque me importa su cabeza.
Me importa la discusión, por otro lado. Me importa cuando se arma un debate que no tiene que ver con el gusto sino más bien con un debate en el que todas estamos pensando. A nosotras nos salió esta manera, en la que decimos “el patriarcado nos afecta a todos, a ustedes también, muchachos”. Nos salió de ese lugar. Recibí comentarios que dicen que la obra tiene una mirada condescendiente para con el varón. No sé, a nosotras nos salió esa, creo que es una mirada más amorosa.
Hay otra mirada que es muy radical, que a mí me interesa también y como que en general yo siento que viene muy desde afuera y desde la mirada masculina para intentar fragmentar el movimiento. Y te preguntan bueno ¿estás más alineada con Rita Segato o con quién? “Yo estoy alineada con mis compañeras que están al lado mío peleando, con el movimiento”. Siento que es lo que trabajo e investigo hace años que es el trabajo grupal. A lo largo del tiempo empezamos a descubrir que la forma que tenemos de trabajar no es una democracia ¿viste? no es que se gana o se vota, no se vota. La verdad, entre comillas porque no sabemos que sería eso, pero, está en el medio de todas las cabezas, entonces esa manera de pensar que yo tengo también la tengo con el movimiento.

AF: ¿Qué pensás de quienes ven en “Petróleo” una parodia a la masculinidad?
Pilar: Detesto la parodia, no me gusta. Nos tranquiliza a todos, eso es lo que no me gusta, o sea yo veo a un actor muy arriba de lo que está haciendo y a todos tranquilos porque sabemos que es mentira. Eso no es perturbador, estamos todos a salvo, total todo es un gran chiste, no se compromete nada emocional de ninguno de los dos lados.
“Petróleo” no sale de lo que nosotras venimos haciendo hace tanto, a mí como actriz me interesaba descubrir zonas que no conozco, de la composición, de la voz de un montón de cosas. Ahí dijimos bueno no importa cómo te salga el varón, porque la masculinidad se define también a través de los vínculos. Lo masculino también es la forma de relacionarse entre ellos. Eso nos tranquilizó también, si no tenés una gran voz de varón no importa, yo te voy a definir a través de los vínculos y eso nos tranquilizó.

AF: ¿Cómo se sostiene un grupo de trabajo independiente durante tantos años a la espera del sostén económico?
Pilar: Se sostiene porque el grupo es blando, en el sentido de que es un grupo que no nos dio dinero hasta el año pasado todas tenemos que trabajar para mantenernos, entonces el grupo siempre tolero eso, entre nosotras. Te salió una película, “andá, hacela y volvé”. Y también con una creencia de que lo que te pasa afuera enriquece a lo que pasa adentro entonces nadie dijo “si te vas a hacer esta película entonces después tal cosa”…
Cuando a nosotras nos dieron la posibilidad de hacer la retrospectiva y que íbamos a cobrar un sueldo por primera vez, todas supimos que ese era el momento, que la prioridad era el grupo. A mi me ofrecieron tele y otras cosas y dije que no a todo, porque hace años que estoy esperando este momento. Se sostiene también porque básicamente somos hermanas y amigas. Por el laboratorio que es, cuando empezás a trabajar afuera te llaman para lo que das, no hay espacio para investigar. Piel de lava es todo lo contrario.

AF: Y por eso se sostiene…
Pilar: Sí. Se sostiene como si el grupo nos diera plata. Se ensaya 3 veces por semana y si alguna no puede ir al ensayo se ensaya igual. Y yo creo que es la excusa para vernos también ¿viste?
Y también sostener una especie de bandera que tenemos hace muchos años que tiene que ver con que todas nos formamos en talleres en los que lo grupal era fundamental, te juntas entre tres en el living de la casa de alguien y el teatro aparece. El teatro siempre aparece, en cualquier parte. Y después cuando uno se profesionaliza y cuando supuestamente ya pasaste los talleres de formación, el camino tiene que empezar a ser individual y nosotras esa premisa la odiamos. Mas allá de que cada una haga un recorrido individual. El recorrido grupal es el laboratorio. Entonces decís ¿en qué momento pareciera como que por tener un grupo estás en una parte medio infantil? Como “ay te juntas con las chicas, pobre” que no pasa con el rock, con las bandas, porque la pandilla de los chabones no esta mal vista ahora la pandilla de la mujer es ¿“cuando vas a dar el salto? ¿Cuándo vas a crecer?” No están permitidas. Y lo que paso con Piel de lava me da un alivio enorme, es un váyanse a cagar, no es así. ¿Por qué las bandas son siempre masculinas?

AF: Dijiste que hacer de varón era como hacer un exorcismo, ¿qué demonios sacaste?
Pilar: Un montón de ex que los tenía atragantados. Jefes, hombres que amé y que padecí, en general. Amigos, hombres, que quise mucho y padecí mucho mirando esa masculinidad. El otro día pensaba que yo soy una mujer que actúa de un hombre que actúa de hombre y yo he estado muy cerca de hombres que actúan la masculinidad, que es una situación muy perversa.
También leyendo un texto de Hernán Palermo, que hizo un análisis increíble sobre la masculinidad del petróleo. En ese mundo -bueno como en cualquier otro mundo masculino- son trabajadores que trabajan con su cuerpo, si dicen me duele la rodilla, “sos puto”. Y eso solo sirve para el capital, digamos, me callo el dolor y sigo produciendo.” Entonces la sobre producción de masculinidad solo trae padecimiento, es funcional al sistema”.

AF: ¿Qué recomendás tener en Agenda Permanente?
Pilar: En literatura recomiendo muchísimo el nervio óptico, de María Ganza. Y en teatro “La verdad efímera” o “Pobre Daniel” de Santiago Gobernori, y “Para partir” de Ignacio Sanchez Mestre.
Y para junio les recomiendo la retrospectiva de Leti Manzur en el teatro Sarmiento.

           Por Lala Sosa.