No señor, no odiamos a los hombres

“Todos deberíamos ser feministas” es antes que un libro, una charla TED que la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (1977) dio en 2012. Les recomiendo las dos cosas, ¿en qué orden? lo que suceda primero.

Si ven primero la charla, van a querer tener impresas todas esas palabras e ideas que acaban de ver y oír, para repasarlas, recordarlas, pasarlas a otras mujeres y a otros hombres como un manifiesto. Si en cambio, primero leen el libro, van a querer ir corriendo a verla, a conocerla, y van a ir en estado de enamoramiento a enamorarse aún más: Chimamanda es una mujer poderosa. “Agregar a Favoritos”.

Me gusta este libro pequeño, para abrir la puerta a las lecturas feministas porque la idea central de lo que significa serlo, y que parece mentira pero aún debemos repetir y repetir -no señor, no odiamos a los hombres- queda clarísima. Y en ella subyace otra: “El objetivo del feminismo es que deje de existir”.

“Feminista es todo aquel hombre o mujer que dice: «Sí hay un problema con la situación de género hoy en día y tenemos que solucionarlo, tenemos que mejorar las cosas. Y tenemos que mejorarlas entre todos, hombres y mujeres”, dice Adichie. “Guardar como”.

Una definición que me recuerda a la que Diana Maffía viene repitiendo hace aún más, con una envidiable calma y aplomo: “Feminista es alguien que cree que las mujeres estamos peor (en condiciones de desigualdad), que eso es injusto y que está dispuesto a no reproducir esa injusticia en su vida cotidiana y si es posible, a revertirla”.

Otra de las ideas fuertes de este libro/charla que es a la vez una llamada a la acción, sostiene: “La cultura no hace a la gente. La gente hace la cultura. Si es verdad que no forma parte de nuestra cultura el hecho de que las mujeres sean seres humanos de pleno derecho, entonces podemos y debemos cambiar nuestra cultura”.

Chimamanda además de una gran escritora es una mujer fuerte, una potente comunicadora, que maneja un lenguaje simple, que te interpela, persuade e invita al que aún está afuera. Lo que más me gusta, tiene humor. De esa manera llega a aquella definición de feminismo, luego de una larga lista de aclaraciones ante las connotaciones negativas del término “feminista” con las que tuvo que lidiar al presentarse como tal. También habla de la masculinidad, de las expectativas de los roles de género y especialmente, de la importancia de la crianza de los niños y niñas del futuro, para lo cual escribió otro libro. Pero esa será otra recomendación.

Por Maru Drozd.