Entrevista a Connie Isla por Lala Sosa
Al natural. Así se muestra Connie, relajada y con su incondicional compañero canino sobre su falda. Está atenta a mis palabras y a las del entorno, conectada con todo lo que sucede a su alrededor. Como una antena dispuesta a captar todo aquello que necesite ser comunicado, Connie se abre con frescura y honestidad y, de esa misma forma, transmite sus creencias y pensamientos.
La instagramer, que comenzó subiendo videos de covers con un ukelele, es ahora una de las activistas más representativas de su generación. Es vegana, feminista, actriz, cantante, activista social y ambiental y empresaria: lanzó Brote, una marca de zapatos y carteras libres de crueldad animal con la que promueve la industria del slow fashion.
Pero mucho antes de que sumara más de medio millón de seguidores, ya surgía su necesidad de hacer algo por dejar el mundo mejor de lo que lo encontró y su modo fue a través de la música.
Arrancaste haciendo covers, ¿En qué momento te diste cuenta de que tenías la posibilidad de ser comunicadora?
Toda la vida supe que quería dedicarme a esto, que quería ser famosa, si se puede decir.
Quería ser alguien que comunicara cosas a través de la música, eso lo supe siempre y que quería dar mucho de mí. A los veinte años arranqué un proyecto solidario con mi mamá que se llama Músicos del alma con el que íbamos a hospitales a cantar. Tenía treinta mil seguidores y muchas ganas de ayudar. Claramente no tenía plata ni gente que estuviera dispuesta a armar una estructura tipo ONG y dije: “bueno, tengo todos estos seguidores y mi música: vayamos a hospitales a alegrarles el día a niñes. Así que lancé una convocatoria y se sumaron muchos voluntarios. Así nació, convocado en las redes, y se armó algo muy autogestivo, super lindo, hicimos un montón de visitas, y después también hicimos acciones, festejos del día del niñe, también se sumaron muchas marcas para ayudar.
Y tus seguidores iban creciendo…
Sí. Siempre supe que quería hacer mi música, pero con Instagram se me abrieron otras puertas. Me fui a Los Ángeles, firmé con una discográfica, que fue el sueño de mi vida, y después me di cuenta de que no era por ahí y volví a Argentina con todas esas experiencias encima.
En el momento en el que empecé a hacer mi propia música empiezo a transitar el camino del veganismo, del feminismo. Un día escribí “Luz y fuego”, que fue la canción que yo considero realmente mía y fue como abrir una caja de pandora. A partir de ahí empezaron a salir muchas canciones con mensajes fuerte. No fue planeado. Me pasa eso con las canciones: no escribo una canción cada día o no me siento a tener un rato de inspiración, sino que de repente un día veo algo que me llega y me baja la data. Y tal vez pasaron dos meses desde que no escribo nada. Mi escritura es muy visceral, si no tengo nada que decir no compongo.
De ahí la descarga en la letra de “Seguís igual”. ¿Cómo surge esa letra? ¿De la acumulación de comentarios o de algo en particular?
Cuando empecé con el activismo, aparecieron estas personas con el dedo señalador y eso me hizo ver mucho más a otras personas que quizás no son activistas o famosas pero que igualmente son señaladas. Estuve mucho más pendiente de esto. De cómo el ser humano se encarga de ver algo que está buenísimo y automáticamente le buscan la falla, y si la encuentran dicen “vamos a mostrárselo al mundo entero porque no puede ser que algo esté tan bueno”. Obviamente detrás de eso hay mucha frustración también, ¿no? Claramente una persona que es feliz con lo que hace no sale a bastardear vidas o proyectos- lo cual es fruto de nuestra sociedad, que nos prepara para el fracaso-.
El tema lo escribí con la banda. Estábamos yendo en auto a tocar a Necochea. Entré al perfil de la China Suárez creo, estaba boludeando en Instagram y veía todas las cosas que le ponían. Ahí empecé a escribir las estrofas, pero faltaba el estribillo. Un tiempo después, me colgaron en Infobae por todo el activismo que estuve realizando ese año y lo primero que veían era mi pelo, mi ropa, mi color de ojos, mi color de piel, en vez de ver todo lo otro y, después de varias agresiones, escribí lo que faltaba.
¿Es medio tanguera, no? Como que también te apropiaste de un género muy masculino…
(risas) Sí, y cuando la tenía hecha dije: “esto me hace acordar a algo, hay un tango”: Se dice de mí. Es como una versión contemporánea.
Qué maravilloso y qué triste que décadas después tengamos que decir lo mismo… En otro de tus temas hablas de amar en libertad, pero ¿qué significa esa palabra para vos?
Yo lo traté, en mi cabeza, desde dos puntos de vista diferentes y en el video también. El primero es este concepto del amor romántico en el que nos vemos envueltes, en esta contemporaneidad del amor romántico, de esta cosa que se nos fue imponiendo inconscientemente como sociedad, de este vínculo de pareja en el que hay que depositar todo en el otro, de que las relaciones sean algo esencial en la vida y que, si no estás con alguien, estás sola. Busqué comunicar que está bueno empezar a pensar las relaciones de otra forma, no como algo esencial en tu vida, sino como parte de un todo que convive con tus otros proyectos, tus otras relaciones y demás. No demandar y exigir tanto. Eso por un lado, y después también quise hacer un guiño a todo lo que es la diversidad sexual, todo lo ligado a la comunidad LGBTQ, empezar a aceptar una forma de amar que no sean las binarias.
¿Cómo fueron estas dos fechas sold out en diciembre? Porque más allá de todo lo que se construye en redes cuesta mucho convocar gente a un show, ¿no? El like no representa demasiado a veces…
Tener seguidores no te garantiza absolutamente nada, es verdad. Respecto de las fechas, cuando se abre esta caja de pandora también nació en mí una forma de comunicar esto, todas estas cosas. Entonces empecé a realmente promocionar mi música, hacer videoclips, tirar tráilers, ir mostrando las diferentes facetas musicales que tengo. Fue empezar a cambiar el contenido que subía y, lógicamente, la música comunica otra cosa.
¿Qué le recomendás a alguien que está arrancando en el veganismo y quiere ser activista? ¿Cómo activás día a día, en lo chiquito?
Convencer para mí no es un camino muy exitoso; lo ideal sería que la persona por sus propios medios opte por ese camino y no que lo tengas que convencer. Hoy en día el especismo está en todos lados, son las primeras opciones, vas a un restaurant, a un cumpleaños, a un evento, navidad en lo de tu tía, y lo primero que vas a encontrar son productos de origen animal porque vivimos en una sociedad que es así. Entonces lo primero que necesitás para ser vegano es estar informade, no alcanza con decir a mí no me gusta comer animales porque probablemente como no sepas que hay detrás de todo eso que comés a nivel ambiental, a nivel salud, derechos humanos y ética animal, si vas a un cumpleaños y ves una empanada con queso, te la vas a comer porque queda ahí. En cambio si vos tenés la información, las imágenes, las estadísticas, ya es otra cosa, porque tenés fundamento.
La creencia no le va a ganar a la evidencia, entonces lo que siempre les digo es que se informen, miren documentales, lean artículos, hablen con veganes, sigan cuentas, sepan lo están haciendo, sino inevitablemente van a caer. Estamos demasiado anestesiados y acostumbrados, es demasiado cómodo comer animales.
¿Con qué nos vamos a encontrar en el show de mayo?
Con una canción nueva con un feat. Es la primera vez que van a escuchar el disco entero, conociéndolo. Estamos armando una puesta muy teatral, con mucho movimiento; va a ser muy divertido. Lo estamos armando para que la gente no solo baile, sino que participe de lo que va a pasar en el escenario.
¿Qué recomendás para Agenda Permanente?
Soy fan de Kevin Johansen, Perotá Chingó, Miss Bolivia, Camila Gallardo, Wos, Residente, Bomba Estéreo, etc. También las que están surgiendo en este último tiempo: conociendo a Rusia, Nafta, El kuelgue, Bandalos, chinos, Malena villa. No sé. ¡Hay tantos!
Fotos: Flavia Paredes




