Dalia Walker es la “witchfluencer” con mayor repercusión en Latinoamérica. Como toda bruja, es capaz de materializar todo lo que se propone: dio a luz a “Concha”, el podcast que conduce junto a Jimena Outario y Laura Passalacqua, dirige “Fe”, sucursal esóterica desde la que comparte su conocimiento, y lleva vendidas más de 20.000 copias de su primer libro “Bruja Moderna”, la obra que la llevó al reconocimiento masivo.
¿Qué se dio primero: la escritura o la brujería?
Medio el huevo o la gallina, ¿no? Yo siempre escribí, de chiquita; diarios íntimos, agendas, cartas, era muy de escribir. Así que, en un sentido, la escritura, pero “profesionalmente”, la brujería. La escritura surgió con Juan Sklar, que lo veía tan copado escribiendo, apenas empezó El cuaderno azul dije me voy a sumar a esto para darle un espacio a mi escritura. Me acuerdo que le dije: tengo ganas de escribir muchas cosas, pero las tengo todas en la cabeza. Y Juan me dijo: entonces eso no existe, vení a ponerle orden y bajarlo al papel, porque las ideas son sólo ideas, se las lleva el viento. Y la verdad es que ese espacio fue el puntapié inicial para darle forma a mis ideas, ponerlas creativas, soltarme y tener disciplina de escritura.
¿Cómo surge Concha podcast?
Surge de la nada, ni siquiera sabemos bien de dónde. Se me ocurrió la idea de hacer un podcast porque siempre que íbamos a bares, los barman se quedaban escuchando lo que hablábamos con las chicas y un día escuché qué era un podcast y dije “nosotras tenemos que hacer esto que hacemos todos los jueves cuando salimos a tomar una birra”. Se lo plantee a las chicas, dijeron que sí. Como somos productoras nos reunimos y dijimos “dale, hablemos de estas cosas y las grabamos”. Hablamos sobre sexo, anécdotas, sobre qué nos gusta, qué nos da placer, sobre qué injusticias vivimos en relación a ser mujeres poderosas. Teníamos un grupo de whatsapp que se llamaba “Concha alert” y dijimos: vamos a ponerle Concha. Nos dio vergüenza al principio, pero después nos dimos cuenta de que era eso o nada.
¿Qué pensás del estigma de “ser bruja”? ¿Creés que hoy en día es un signo que se invirtió en la sociedad?
Creo que ser bruja ya no es un estigma, ahora es una bandera, es hasta cool. En diez años va a pasar lo mismo con ser “puta”. Antes ser puta estaba mal y después ser puta va a ser lo más. Para mi deconstruir la palabra bruja es el principio de algo muy fuerte, porque ser bruja es ser una mujer que tiene poder, que tiene fuerza, que tiene voluntad, que disfruta de su sexualidad, que tiene elecciones libres. Significa un montón de cosas. Así que para mí ser bruja se está transformando en algo que está bueno. Y creo que definitivamente cambió el paradigma. De hecho cuando salió mi libro, “Bruja Moderna”, no estaba tan sobre la tierra, y creo que la escritura tan amorosa lo convirtió en un best seller en toda Latinoamérica y contribuyó a cambiarle el sentido a esa palabra.
¿Qué es Fe más allá de lo empresarial?
Es una entidad que cada vez pide algo diferente. Cuando empezó era algo muy chiquito, después creció un montón, demasiado para mi gusto y ya tampoco me gustaba. Ahora en la cuarentena se achicó y se convirtió en algo super virtual. Fe muta todo el tiempo. Es una escuela, son productos, son experiencias. Fe es una entidad que materializa cosas a través de su propia existencia. Es como un puente entre el cielo y la tierra. Y eso es Fe para mí, una manera de bajar cosas a la Tierra que existen en el plano espiritual.
¿Qué pensás de la cantidad de redes que se dedican al tarot, la astrología, etc.?
Me parece que está buenísimo que esté insertándose en la sociedad como si fuera “el clima”. Algo de lo que vamos a empezar a acostumbrarnos a hablar, pero me parece fascinante que se democratice el acceso a la información. Pero como todo, hay lugares que inspiran confianza y otros no tanto. Hay gente que sabe mucho y hay gente que manda fruta. Entonces en relación a la información que consumimos lo mejor es informarse bien de quién viene, y si vemos algo que nos hace ruido también permitirnos desconfiar, porque aunque no sepamos del tema sí podemos saber cuándo hay algo que no nos convence.
¿Por qué crees que mayormente quienes toman talleres de “mancias” son del sector femenino?
Creo que tiene que ver con el patriarcado, del cual todos somos víctimas como sociedad, no solo las mujeres sino también los hombres, porque debe haber muchos hombres que deben querer hacerlo pero piensan “si estudio astrología soy un puto”, básicamente, entonces se cierran a la posibilidad. Y creo que a medida que nos vayamos deconstruyendo como sociedad y podamos permitir que haya mujeres que manejen camiones, también vamos a poder permitir que haya hombres que estudian tarot o astrología.
¿Qué le queda por hacer a La Dalia?
La Dalia recién empieza a existir, como tal, y es re loco porque en un punto siento como que recién nací. Empecé a ver qué era más allá de Fe, separar lo que soy de lo que hago. Tengo mi podcast, también hago el podcast de Bruja Moderna, tengo mis libros, es como que empiezo a ser una entidad más personal y tengo 36 y pienso morirme muy vieja, así que espero que le queden muchas cosas por hacer a La Dalia. Ahora estoy trabajando en un nuevo podcast y una obra de teatro que voy a hacer con Juan Sklar, ensayando desde casa para realizarla cuando se nos permita.
Ahora por ejemplo estoy estudiando burlesque para la obra, y escribiendo una novela.
Me gusta hacer cosas diferentes, así que La Dalia puede saltar con cualquier cosa en cualquier momento.
Por Lala Sosa
Arte: Van Arce
Para saber más de La Dalia chequeá su página web:
https://ladalia.com.ar
