Promising young woman: hermosa venganza

Direc. Emerald Fennell

La justiciera de Promising young woman inicia las noches como una víctima que se transforma en un radiador: espera que se acerquen las moscas y las revela. Cassie (Carey Mulligan), una ex estudiante prometedora de medicina, pasa los días trabajando en un café y ciertas noches fingiendo estar borracha en algún bar de la zona, donde se vuelve carnada para quienes deciden aprovecharse de mujeres afectadas por sustancias. Al descubrir la farsa, cada unx de lxs abusadores/víctimas reacciona de distinta forma y, al parecer, por la poca evidencia que la película muestra, algunxs terminan sufriendo más que otrxs.

Su estrategia es el trueque de poder. Ella prepara la escena perfecta para cierta aceptación social del resultado inevitable, como lo presenta la película. Debe estar borracha, confiar demasiado, estar algo provocativa, ser amigable e inocente; como resultado, alguien intentará sobrepasarse sexualmente. El momento de la revelación (ella no estaba realmente intoxicada, sino que había vivido con completa conciencia el encuentro) es particular en cada caso, pero une perspectiva en la identificación instantánea de delito. Ellxs abren los ojos, putean, caminan apurados por la habitación dando explicaciones, piden perdón de rodillas, se ponen violentxs. La película descubre cierta culpabilidad incluso por dentro de los parámetros todavía vigentes a nivel social.

En el fondo, para Cassie cada nueva presa revive la experiencia traumática que le tocó vivir a su amiga más cercana cuando estudiaban juntas, repite la misma escena hasta el cansancio: una gran venganza bebida a sorbos. La gran prometedora y brillante Cassie decide abandonar la institución que le dio la espalda, la idea de su vida deseada, su profesión soñada. Tan fuera de lugar como su presencia suele sentirse en las escenas, su vida resalta como rara, dramática, ilusa, y se mueve por fuera y por dentro de esa realidad esperada a lo largo de la película, hasta decidirse.

Un constante cambio de roles estructura la película. Uno de estos movimientos es la mezcla de géneros, sus características más estereotipadas, entre ellas la comedia romántica, con su reencuentro de conocidos, montaje de momentos felices en pareja, bailes en la farmacia, citas incómodas; a su vez, la historia de venganza, con sus múltiples victimas, sus personajes complejos, su pasado oscuro, sus disfraces. Ambos géneros conviven en una inestabilidad que desespera e irrita por momentos. Tanto la historia como la propuesta resulta incómoda, pero extremadamente atrapante. Nos lleva a volver sobre los lugares comunes al tratar el abuso, las preguntas innecesarias, los detalles que hacen la diferencia.

“Todxs son iguales” quizás sea el resumen de la película más burdo, pero también el que más enerva. Es necesario ver más allá de la primera fila de personajes. Están “los hombres” intentando abusar de Cassie apenas toma una bebida alcohólica, pero también está la directora de la universidad, el resto de amigas y gente cercana como piezas que funcionan en el encubrimiento casi inconsciente de la maquinaria vigente de abusos. Cassie es la única que parece no poder vivir con dar vuelta la cara y eso la vuelve loca. Cómo parecer “normal” en un mundo enfermo es la pregunta que vuelve; la sensación de estar experimentando la presencia de una persona desequilibrada, desconectada, exagerada frente a una situación de violencia, debería abrir un cuestionamiento personal inmediato.


Por Julieta Henrique

Arte por Van Arce


Trailer Promising young woman