“Esta obra pone una bomba en la maternidad”

Toda la culpa es de mamá, siempre. Pero cuando de “La débil mental” se trata, mamá no sólo tiene la culpa, tiene, además, la complicidad, el ejemplo y la perversión como moneda corriente para la supervivencia.

En esta versión escénica, Paula Herrera Nóbile y Fiamma Carranza Macchi encarnan a una madre y a una hija que, alejadas de todo, se libran a una vida bestial sin testigos. Usan el sexo como lenguaje y el cuerpo como un arma, intentan salvarse y destruirse a la espera de un hombre que las rescate de su propio amor.
La obra, que se estrenó en marzo de este año en Espacio Granate, ya lleva más de cuatro meses en el Centro Cultural Rojas, donde continúa durante todo el mes de noviembre.
Paula y Fiamma nos cuentan cómo fue parir a la Débil:

AF ¿Qué te motivó a elegir este texto en particular?

Paula: La verdad es que fue medio por default, me encontré con Ariana porque quería “Matate amor”, nos juntamos en un bar a charlar porque estaba fascinada con su narrativa, con su escritura, con su manera de ser, te diría… y le escribí por Facebook: “no te conozco pero quiero que nos encontremos”. Ella venía a presentar “La débil mental” en el 2014 y me dijo matate amor estaba comprometida con un grupo que después no la pudo llevar a cabo y ahí fue cuando tomo los derechos Erica, pero vengo a presentar la débil mental y me regalo ese mismo día la novela, y entonces estaba dedicada: “aquí yacen sepultadas madre e hija, una en el cuerpo de la otra” una cosa medio siniestra (risas). Mi mamá estaba muy enferma y cuando la empecé a leer fue tipo “ah es esto”.



AF: ¿Cómo entra Fiamma en la historia?


Fiamma: Yo soy alumna de Paula desde hace más de 10 años, arranqué en espacio Granate a los 15, fue mi profe durante muchos años y aparte actuamos juntas. Medio que sí, después de tanto tiempo se genera una relación de madre/hija


AF: Hay algo de eso que se nota en la obra.

Paula: Me parecía que Fiamma era la persona indicada por el vínculo que teníamos, las dos veníamos de Lanús, Granate es Lanús y como además Fiamma es mi hija putativa había algo de mi proyección en ella o ella en mí también ¿supongo no? (risas) algo de la madre, de la maestra.


AF: Por momentos se mezclan los roles madre e hija…

Paula: eso está en el texto, y nos propusimos un poco espacios donde yo estaba más aniñada y eso funcionaba y sumaba capas. Y al final fue lo que más nos costó: “Fiamma tenés que fajarme, ser dura, ser la adulta”.

AF: ¿eso costaba?

Fiamma: sÍ, eso costaba, todo costaba, cada vez la pasamos mejor haciéndola, pero la pasamos muy mal, al principio nos pasaba que yo era más la madre que la hija, nos costó mucho.

AF: ¿Y cómo arrancó el proceso de construcción de la obra?

Paula: Lo primero que hicimos fue una performance en Puerto Rico en el 2016. Algo medio loco. Estábamos dando talleres, intercambios artísticos y algunas otras cosas y salió hacer una primera experiencia juntas. Empezamos a decir esos textos en la vida real, en el lugar donde estábamos, que era una casa vieja que parecía un castillo.

Fiamma: los ensayos los hacíamos a la noche en una plaza, donde había una señora medio loca, tipo homeless y nosotras nos sumábamos (risas) Nos miraba, era como una prostituta ida. Ensayábamos por la madrugada porque era ilegal estar ahí. También nos metimos en una fuente, que también era ilegal. Además era perfecto porque hay un hueco atrás de nuestra estatura.

Paula: Experimentamos mucho porque yo vengo de la performance y las visuales, y pensé que iba a ser más una experiencia sobre este vínculo entre madre/ hija, entonces cuando volvimos de viaje se me ocurrió que necesitábamos una cama de hierro y una suspensión. Quería una hija suspendida, que la madre la atara y la suspendiera, experimentar shibari, que la perfo sea eso, algo bastante erótico, como una iniciación erotizada de la hija. Pero después de varias pruebas decidí que fuera una obra de texto

Fiamma: y estuvimos trabajando mucho solas, entraba y salía gente pero realmente fue un trabajo muy de nosotras dos. Se nos complicaba tener una mirada afuera que organice.

AF: Una de las tensiones que se presenta en la relación madre/hija en la Débil se centra en la maternidad deseada. Pareciera que esa madre no desea a su hija ¿por qué creen que no la abandona?

Paula: Con esta obra Ariana pone una bomba sobre la maternidad, y a mí me llego muchísimo, porque podemos hablar de maternidad deseada pero cuando aparece el pibe es otra cosa. Cuando aparece ese ser construir ese vínculo es re difícil, yo deseaba un montón a mi primer hijo pero cuando lo tuve me agarraron ataques de pánico seis meses, se me cayó todo el pelo. Es el amor de mi vida, amo a mis hijos, pero el primero me puso loca, yo no sabía lo que me pasaba pero estaba aterrada.
La madre de la Débil dice: “yo te hubiera dejado si me prometían que el volvía, pero no te deje”. Yo creo que esta madre no abandonaría a esta hija. Sí creo que es muy desagradecida la maternidad. Las madres estamos incondicionalmente-


Fiamma: se tienen la una a la otra y no tienen nada más. La maternidad es el amor más profundo y más enfermo que conozco.

AF: En cuanto a la extrañeza que provoca la obra ¿creen que sería lo mismo si los protagonistas fueran hombres ¿ hay algo del género en cómo repercute en el público?

Paula: Creo que todavía es novedoso hablar de la perversión en la mujer, y en la maternidad, muy poca gente habla de eso, porque siempre lo perverso ha sido el hombre en la familia, pero la madre perversa empieza a aparecer. En “Madre, Virgen, Puta “Estela Wellden dice: “las mujeres atacan a una madre que puede estar interiorizada en sus propios cuerpos femeninos o a !a que descubren en su propio proceso de madres. Se identifica con la figura odiada, que descansa en su fuero interno o en el bebé, que es una extensión de ella misma, de la misma forma en que la mujer perversa fue una extensión de su propia madre”. En general la madres perversas maltratan al hijo desde un lugar en el que lo enferman, lo hacen para ser necesitadas, para atenderlos, en realidad lo que sucede es que las madres se violentan con los hijos más que con el marido porque es una parte de ellas, se auto flagelan.


AF: El personaje masculino de la obra no tiene identidad y tampoco habla ¿Cómo metieron al “él”?

Paula: lo tire a mi marido en el piso y le hice un molde, dije este hombre no tiene que tener voz ni nada, es un invento, un muñeco, yo tranquilamente podría estar contándole una historia a mi hija para que entienda lo que es un hombre, que sepa que no la está matando y que en realidad es una escena que tiene que vivir para avanzar en su vida, es un “yo te estoy enseñando nena”.
Pensé en un muñeco que cobre vida, porque necesita una escena en la que cojan. Es hermoso, pero a mucha gente no le gusta. Es un recurso muy sencillo, que tiene mucho de lo teatral.


AF: ¿Qué recomiendan tener en Agenda permanente?:
Paula: del mundo de las visuales recomiendo a Francesca Woodman, Ana Mendieta. Para leer: “La mujer que mira a los hombres que miran las mujeres”, de Siri Hustvedt. Y mientras plancho escucho las conferencias de Esther Díaz, a ella también la recomiendo.

Fiamma: para mí es un momento en el que las mujeres estamos tomando otro lugar, otra importancia, se ve mucho en la literatura con autoras como Selva Almada, Mariana Enríquez, Gabriela Cabezón Cámara o Carla Maliandi. A ellas las súper recomiendo.

Nota por Lala Sosa
Fotos: Flavia Paredes