“Yo soy una niña caníbal nadie me quiere a mí, no me quedan amiguitos porque ya me los comí.” Alejandro García Virulo.
Caníbal se presenta en el Teatro El Picadero (Pasaje Santo Discépolo 1857) los viernes a las 00 hs. Esta obra se devora a sí misma, de forma lenta, pausada y sin que te des cuenta, te devora a vos, te devora en su baile, su música, sus instrumentos, te devora por completo, muestra el canibalismo, el canibalismo del ahora, aquel que podemos tocar y que nos toca, la obra nos devora como nosotres la devoramos a ella, porque el canibalismo es constante y recíproco. Y como dice su directora Corina Fiorillo “Es un espectáculo elegante pero acusador, es reflexivo pero grita, es atroz pero bello, es musical y no lo es. Tiene humor, pero un humor sobre aquello que nos horroriza o nos atrae”.
Nos comemos, nos devoramos, somos caníbales en situaciones constantes y en todo lo que nos atraviesa. No se es caníbal solo por lo que se come o por el modo.
¿Quién es caníbal en esta sociedad? ¿Quién puede levantar la mano para decirlo? Decirlo fuerte y en voz alta, decirlo gritando, atreverse y asumirse caníbal; esto es lo que hacen Sebastían Holtz, Dolores Ocampo y Belén Pasqualini, toman las voces de todes, para hablar del canibalismo en todos los aspectos de nuestras vidas, toman nuestras voces para decir lo que callamos, lo que nos avergüenza, porque el mundo te vuelve caníbal. Es una obra que nos interpela porque también somos presa de nuestro propio canibalismo y del canibalismo del otre.
La obra puede mostrarse con humor hacia el público, porque hay una comicidad en el tema que nos interpela, hay un humor que despierta y nos hace reaccionar sobre nuestros actos, un humor consciente que te hace pensar en tu propio canibalismo, en el canibalismo de la persona que tenes al lado, reís y reís mucho, así como también reflexionas.
Desde nuestra niñez hasta el momento en el que nos encontremos en nuestra vida somos caníbales, caníbales en querer lo que el otre tiene, en amar celosamente, en devorar las redes sociales, en el frenesí de tener que saberlo todo, en lo que digo, en lo que callo, en el propio sistema capitalista que nos incita a comprar, comprar, comprar, nos incita a tener lo último, en fagocitar la envidia, el deseo, la pasión, somos caníbales cuando amamos intensamente, cuando cogemos con locura queriendo dejar el alma, cuando no asumimos nuestras responsabilidades. Porque como dice Belén Pasqualini en la propia obra “tengo el demonio en el cuerpo”, todes tenemos un demonio, la pregunta es: ¿cuál es tu demonio?, el de Belén queda plasmado en el escenario, esta ahí la respuesta, está ahí su búsqueda, están ahí, también, los demonios caníbales de Sebastían y Dolores, están ahí los demonios caníbales de todes.
Por: Florencia C. Barba Lijerón.
Fotos de Silvana Galdi y Nacho Lunadei


