ENTREVISTA A DOLORES REYES
por Lala Sosa
Cometierra es la historia de una vidente que busca mujeres desaparecidas y que, a través de esa búsqueda de identidades sustraídas, va tratando de recuperar la propia.
Esta es la primera novela de Dolores Reyes, un debut policial cuyo éxito no para de crecer no sólo en Argentina sino también en el resto del mundo.
Entrevistamos a la creadora de una de las voces más destacadas del momento.
¿Esperabas este éxito?
No, realmente no me esperaba tanto revuelo.
Vos te definías más como lectora más que como escritora…
Si estudié letras en su momento, hice toda la parte clásica, griega, antigua, medieval, no hice la parte común digamos, y no terminé la carrera, siempre era como que me faltaba algo. Lo que estaba buscando era un espacio de escritura que no encontré en Letras, para nada, y que sí se armó en el taller de Selva (Almada). Ese sigue siendo mi espacio hasta el día de hoy, es algo muy pequeño, porque somos seis trabajando nuestros materiales, y a la vez es enorme porque ese es tu primer público, tus primeras devoluciones, las primeras escuchas de tu texto. Es una forma de ir testeándolo, ver qué podés mejorar. Para mí es fundamental en mi vida.
De alguna manera reivindicás la figura medio patriarcal del escritor taciturno y solitario, de la escritura como algo de una sola persona...
Si, lo puedo leer desde muchos lugares. También las cadenas discipulares de aprendiz- alumno generalmente eran masculinas y bueno, también esto de la figura de “el escritor” con una de la vida prolija, del tipo que no está en la esfera del adentro del hogar y tiene el afuera a sus pies; todos esos privilegios que nosotras desconocemos. De todas formas nosotras sabemos que también se pueden gestar estas escrituras entre mujeres. En este momento en el taller somos todas mujeres y es como un trabajo en el que nos apoyamos muchísimo.
Y aparte de cursar este taller sos docente y madre de siete hijos. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿cómo hiciste para lograr semejante escritura teniendo tanta ocupación?
(Risas) Soy mamá de algunos gatos, también. Bueno, por un lado, me tomé mi tiempo, fueron cinco años de trabajo y al día de hoy, no sé, estoy más tranquila, porque durante Cometierra fui descubriendo mi propio método de escritura, me sirve mucho escribir temprano, a la mañana, antes de que se levanten o cuando ya los pude llevar a la escuela y demás, tengo como un par de horas para estar sola y me puedo dedicar a escribir. Soy autoexigente así que trato todos los días de escribir un poco, capaz que escribo 40 minutos, otros una hora y media, pero escribir todos los días me ayuda un montón, me sirve que sea un trabajo disciplinado y cotidiano.
Metiéndonos en Cometierra ¿De dónde surge la idea y, por otro lado, había ya una fascinación por el mundo esotérico previo a esta imagen?
Cometierra surge en un trabajo de taller con un texto muy cortito y poético que leyó un compañero, Marcelo Carnero, un relato que terminaba en tierra de cementerio. Cuando escuché “tierra de cementerio” vi a la nena hacer el gesto de meter la mano en la tierra y llevárselo a la boca. Y así empezó. Al principio vino la gran pregunta ¿y después de esto qué? Y bueno ahí linkeé con la idea de qué sucede con el cuerpo que estaba próximo a esa tierra. De ahí fui armando casos, para llamarlos de alguna forma, personas que Cometierra había frecuentado, como la maestra que estaba desaparecida, a ver qué pasaba con eso y cómo funcionaba para ella misma ese poder que al principio irrumpe tan fuerte, es tan misterioso que no terminaba de darse cuenta cómo funcionaba.
¿Te interesaba la temática esotérica?
Más que lo esotérico me gusta más lo “dark”, mi interés estaba más relacionado con el tema de las desapariciones, de los femicidios, víctimas de la violencia machista a las que se les ha negado incluso el retorno del cuerpo a sus seres queridos, mas allá de que les quitan la vida, las desechan como basura, eso es algo que me impacta un montón y que hasta el día de hoy me resulta intolerable, entonces pude abordarlo por medio de la escritura.
La trata y los femicidios son centrales en la novela ¿crees que si hubieran sido otro tipo de crímenes la historia sería la misma?
No lo sé. Pero desde muy chica me llama la atención el tema de las desapariciones, o las fosas comunes; cuando tenía 10 años recortaba los cuadritos de la gente desaparecida en Página 12, de alguna forma creía que necesitaba que quedara alguna materialidad. De más grande empecé a leer las crónicas de la conquista, a entender la relación de la tierra y los cuerpos, la sustracción, la voluntad de desaparecer al otro.
Otro de los personajes que está relacionado con el femicidio es el vínculo que Cometierra tiene con el policía ¿Ese personaje te sirvió para denunciar la falta de eficacia o compromiso que tiene la institución en estos crímenes?
SÍ, el policía es a la vez muy simple y trae estas complejidades: cómo ella se relaciona con un policía siendo la institución vinculada muchísimas veces a la trata en todas sus formas, ya sea por desidia o por acción directa – pasan a cobrar coimas, por ejemplo-, porque en realidad son bandas mixtas, y demás. Y también que muchas de estas mujeres son asesinadas por armas del Estado, o sea armas pagadas por el Estado de las fuerzas policiales. Por otro lado, no es el policía bueno o malo, lo que se muestra es la institución y su desidia, su falta de interés o de investigación de los casos.
Cometierra lucha por encontrar personas, identidades, pero parece que aún no logra encontrar la suya ¿se viene Cometierra 2?
(Risas) Sí, ya estoy trabajando. Hay algunos casos que no terminé de cerrar en una primera novela. Sin espoilear. Quienes la leyeron saben que hay algunas búsquedas que se abandonan o no se terminan. Así que sí, ya estamos ahí.
¿Quiénes te inspiraron o te inspiran para escribir?
Antonio di Benedetto, Saer, Sara Gallardo; son autores que me obsesionan. Regalo sus libros, me entusiasmo tanto que me compro todas su colecciones y después las regalos.
¿Qué tendrías en Agenda Permanente?
El poemario de manicomio de Mondragón de Leopoldo María Panero, todo Cesare Pavese. Una novela que no sé por qué no se lee tanto acá que es “La luna y las fogatas”. Y después música, pero la música es tanto que cuesta elegir, me gusta desde The Tiger Lillies hasta Gilda. En teatro me gusta mucho lo que se está haciendo en el Cervantes, soy muy fan de ir al San Martin cuando hacen el festival internacional.
Cometierra ya va por su quinta edición en Argentina y una segunda es España. Este éxito llevó a Dolores al “Hay Festival” en Cartagena de Indias, Colombia, junto a mas de 100 autorxs destacadxs, como Margaret Artwood. También visitó el Barcelona Negra, exponiendo en una de las mesas con mayor repercusión y convocatoria del festival. Pasó por Madrid y esperaba realizar más presentaciones en New Orleans, Californa y Dallas, pero fueron reprogramadas por la actual pandemia del COVID19.
Además, Cometierra fue publicada en Italia, Francia, Polonia, Estados Unidos, Inglaterra, Australia y Holanda.
Como cierre, el éxito de esta novela también puso el nombre de Dolores entre los finalistas del Gijón, el festival más importante de literatura policial de España.
Por Lala Sosa
Arte: Van Arce sobre fotografía de Malena Q
