El hombre es un gran faisán en este mundo

“Su aliento ronroneaba como si estuviera al final de todas las cosas, al borde de su propio final. Aquella noche durmió tan lejos que ningún sueño pudo encontrarla”

Esta es una de esas novelas en las que la historia está entretejida con la vida de su autora. Por eso conviene decir que Herta Muller, ganadora del Premio Nobel de literatura 2009, sobrevivió a la dictadura de Nicolae Ceausescu en Rumania [1967-1989]. Así se entiende su literatura, como catarsis de una experiencia traumática de la opresión política y social, ya que sus novelas “En tierras bajas”, “La piel de zorro” y “Todo lo que tengo lo llevo conmigo” también intentan conjurar los fantasmas de los totalitarismos, que llevan como una segunda piel, los sobrevivientes de ese horror.                                                   

El título de esta novela es una expresión rumana que se explica porque el faisán es un ave que no vuela, y por tanto, es una presa fácil ya que no puede escapar. Toda la trama del libro se tensiona por la desesperación de los habitantes de un pueblo y, en especial, de una familia de origen alemán que esperan, en un clima calmo pero asfixiante, la autorización para abandonar Rumania.  

El gran mérito de la obra es la originalidad del estilo con el que está escrita. La novela se desarrolla, no por la descripción de acciones encadenadas, sino por la construcción de imágenes de un intenso contenido estético y simbólico, que constituyen figuras de un tapiz que, progresivamente, van configurando la historia. Este efecto narrativo es intensificado por la estructura de la novela ya que está dividida en capítulos breves, de oraciones muy cortas.

En esta historia, la autora no pone el foco de atención en una subjetividad, sino en una comunidad, lo que crea un efecto de fotografía social. Algunos capítulos parecen cuentos cortos, como el del árbol que comía sus propias manzanas, y podrían extraerse de la novela sin que sufriera la tensión de la trama, ni el desarrollo de la historia, pero que al sumarlo da cuenta de la idiosincrasia del pueblo, de modo indirecto, y ayuda a descomprimir la intensidad de lo narrado.

Podría decirse que su modo de narrar es elíptico ya que no describe una sucesión de acciones, sino que nos cuenta la historia principal por imágenes, o por otras historias mínimas, puestas en primer plano y dejando el conflicto de la trama en segundo plano, como fuera de foco. Otro de los méritos de esta obra es que, a diferencia de otras novelas políticas, el tema de la historia no le quita protagonismo al estilo narrativo.

Todo el pueblo padece la corrupción de las segundas líneas de mando de un sistema político totalitario donde la opresión aplasta a los más pobres y especialmente a las mujeres que, como en todo patriarcado, son usadas como moneda de cambio. Sin embargo, a pesar de su dramatismo las escenas no tienen golpes bajos ni lugares comunes. La escena más dramática, que tensiona toda la trama, no es explicita. Está descripta como si fuera un montaje cinematográfico, con imágenes superpuestas de dos momentos diferentes, pero que tienen la misma víctima y el mismo hecho delictivo, y esta condensado en solo tres párrafos, como una medida de buen vodka.     

Si bien se empatiza con los personajes es sólo por su vulnerabilidad y su fortaleza. Hay villanos pero no hay personajes heroicos, en todo caso, solo hay víctimas que a veces se convierten en victimarios por instinto de supervivencia, y que siembran la incómoda pregunta de ¿Estás segura de que no hubieras hecho lo mismo en su lugar?

El hombre es un faisán en este mundo es una novela en la que Herta Muller, magistralmente, te lleva a un pueblo sumergido de la Rumania de Ceaucescu y hace que  sientas el agobio de las llamas sin tener que ver el horror del infierno.

Si te quedaste con ganas de más, te recomendamos:

Discurso de Herta Muller al recibir el Premio nobel de literatura en el 2009. Lo recomendamos porque no es discurso aburrido, sino el audio de un cuento corto donde cuenta su historia a través de la imagen de un pañuelo.

Por Daniela Sánchez
Arte: Van Arce

Autora: Herta Muller

Editorial: Punto de Lectura

Traducción: Juan José del Solar
Páginas: 140