Entrevista a Belén Longo, autora de “Donde mueren las mariposas”, premio Futurock novela

Belén Longo cumplió el sueño de toda escritora: escribió su primera novela, la presentó al concurso Futurock y resultó ganadora del primer premio, que incluía la publicación de su texto.

Después de muchos años de dedicarse a la abogacía ( y entrar en conflicto con su vocación) retoma lo que hoy define como “el rumbo de su vida”, cuando habla de la escritura sabe que “es por acá”.

Pero los años de profesión le fueron útiles para darle forma a Donde mueren las mariposas, una novela sobre la trata que rompe los cánones del género policial, pero sin apartarse de sus reglas.

Laura, su protagonista, no ocupa el rol de la femme fatale, sino de una investigadora obsesiva, incansable, libre y sumamente sensual, que logra resolver todo lo que se propone sin demasiada ayuda.

Más allá de su rol de investigadora, a Laura le gusta jugar a la femme fatale y caracterizarse durante la noche, como si fuera otra persona ¿Eso fue planeado?

Sí, esa fue una característica que fue saliendo y, si bien de inicio no fue algo preestablecido, en la medida en que fue surgiendo sí lo empecé a planificar porque me pareció que estaba bueno como rasgo performático, como esta idea actual del cuerpo mismo concebido como algo performático; el género, el sexo, el cuerpo. Me parecía que era una manera de volar en torno a esos conceptos

Esta protagonista tampoco se define sobre su decisión en su preferencia sexual, algo que sorprende en un género tan machista ¿eso también se hizo adrede?

Sí, más o menos era esa la lógica, es alguien que se maneja con mucha libertad en cuanto a que tiene valores, pero los suyos propios, y no tienen que ver con estas cosas que ella justamente considera como performáticas o mutables, o sea los valores tienen que ver con rasgos que quizás ella considera más esenciales.

¿Y cómo nace la idea de la novela?

Yo tenía la idea de hacer algo del tipo no ficción con unos textos medio autobiográficos pero literalizados, o sea trabajar con ciertos casos de mujeres que habían pasado por situaciones de abuso, de violencia, cosas que las hayan llevado a la muerte y a la desaparición, y empecé a buscar casos un poco emblemáticos; ahí fue que llegué al caso de María Cash y me puse a estudiarlo. Pero en la medida en la que fui estudiando todo en paralelo empezó a crecer; esta protagonista investigadora, empezó a tomar cierto vuelo y fluyó por ese lado. Por otro lado, la recomendación en el marco del taller era que siga con eso y entonces me metí más en este caso en particular que en otros. Por eso también se convirtió en una novela completamente ficcionada, con una referencia al caso de María, más del orden del homenaje, digamos. Porque además como es un caso que no está resuelto me parecía que tenía que ser muy cuidadosa, por respeto a la familia. De todas formas, este es uno de los casos que analiza la novela en medio de otros, lo central es la protagonista.

Hablando de ella,  pareciera una súper mujer que todo lo puede sola ¿ese rasgo fue buscado o nació a medida que creció el personaje?

Eso sí fue buscado desde el inicio, creo que cuando empieza a ganar protagonismo Laura.  Sucede porque yo tenía la necesidad de plantear a alguien que lo pudiera todo, entonces ahí sí hubo una decisión de crear a alguien sin nada que la condicione.

En relación al caso ¿cuando tuviste que armarlo cuanto ejerció la escritora y cuanto la abogada?

Ahí hubo una negociación con la abogada, que tuvo que ceder bastante (risas) ese fue el trabajo más duro porque a mí naturalmente me salía la voz de la abogada, yo me dedico a investigar delitos así que tengo una estructura también armada, pero era demasiado aburrido y no tenía nada que ver en el marco de la novela así que ahí tuve que trabajar mucho para aplacar el lenguaje, para ablandar las formas. Pero sí, en la primera instancia hubo mucho de la abogada metiéndose, después traté de sacármela de encima. También fue una manera de amigarme con mi carrera; yo venía de unos años de crisis con mi profesión y pude decir finalmente “gracias, ahora me servís para algo”.

En relación a este personaje que es super feminista ¿cómo fue tomado por el público masculino?

No tuve demasiada devolución del público masculino. Sí tuve un amigo que me planteó que se sentía incómodo con un personaje como Laura, otro me dijo que era una asesina. Creo que sí, que hay ciertos niveles de incomodidad, porque es un momento raro. Pero creo que a Laura se la puede tratar o muy feminista, o no, y tiene que ver con el momento en el que estamos que es bastante intermedio, estamos en un proceso y nuestro trabajo en el feminismo sigue muy en camino y me parece que Laura está en él. Con lo cual genera los planteos que todos nos seguimos haciendo como sociedad.

Yo creo que ella no se siente feminista, que tiene un profundo respeto por su femineidad y las mujeres en general, pero creo que ella justamente como lo puede todo está por encima de ese debate, no cree que tiene que hacer algo por su género porque ella está por encima. Con el tiempo se irá dando cuenta de que no es tan así.

¿Cómo fue tu vínculo con los policiales? ¿Ya leías de chica o fue un encuentro espontáneo con el género?

Desde muy chica leí policiales, le robaba las novelas de Agatha Christie a mi mamá. Leía unas novelitas de literatura infantil que heredé de ella, entonces leía eso. De grande seguí leyendo bastante. Con el tiempo sumé todos los libros del Séptimo Círculo, hubo un camino ahí bastante lineal de leer policiales y fui mechando con otras cosas. Pero sí, siempre fue un género que me gustó.

Contanos cómo surge la idea de presentarlo en Futurock

Yo la venía trabajando en un año que estuve medio parada de laburo por una licencia y demás, y primero la trabajé para un concurso que era específicamente del género, que es Córdoba mata, con una fecha determinada que era a finales de mayo. Los últimos dos meses la trabajé con Juan Carrá, en clínica y llegamos medio con la lengua afuera. La presenté, no ganó, y como la tenía armada la presenté al Clarín y tampoco salió. Después apareció el de Futurock y más o menos las bases coincidían. La mandé sin ninguna expectativa y fue muy loco porque yo no me enteré que había quedado entre las 15 finalistas, y lo vio una amiga en una historia de Instagram, ella había leído mi novela y sabía cuál era mi seudónimo y me escribió. Fue muy sorpresivo y hermoso.

¿Se viene la parte dos?

Hay un deseo, pero ahora estoy trabajando en otra cosa, un texto que nada que ver. Una vez que lo termine sí, me gustaría meterme de lleno en una parte dos, pero es como que me gustaría que se den ciertas situaciones que ojalá puedan suceder; como poder pedirme una licencia en el laburo y meterme bien en el territorio en el que Laura trabajaría este caso, con algunos investigadores y colaboradores locales, o algunos que ya aparecieron en la novela.

¿Qué pondrías en Agenda Permanente?

Desierto sonoro de Valeria Luiseli, y sin dudas Cometierra de Dolores Reyes

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Por Lala Sosa
Arte: Van Arce