Sofía Coppola [Vírgenes suicidas y Perdidos en Tokio] adapta la novela Beguiled [El seductor] y dirige este remake de la película de 1971, protagonizada por Clint Eastwood, para contar esta historia pero desde la perspectiva de las mujeres. Un soldado herido del ejército del norte [Colin Farrell], durante la guerra civil estadounidense, es acogido en una escuela de mujeres del sur. Mientras se recupera, su presencia excita la rutina, despierta el deseo y pone en tensión los vínculos entre las mujeres, que llegan al extremo cuando un accidente reconfigura radicalmente a los personajes y al tono de la película.
Este cambio de tono es subrayado visualmente por los mismos elementos que, debido al desarrollo de la historia, adquieren sentidos opuestos. Es el caso de la iluminación con velas, que al principio pronuncia el efecto romántico del siglo XVIII y hacia el final se percibe como terror gótico. O bien, la repetición de imágenes, al principio y al final, de una niña recogiendo hongos, y un grupo de mujeres con un hombre en brazos en la quietud del bosque. La seguridad del encierro se convierte en una amenaza y la tranquilidad del aislamiento se transforma en desamparo.
La adaptación de Sofía Coppola hace una apuesta a concentrar la atención en la complejidad de los vínculos de poder entre los personajes, y de sus propios claroscuros. Esto explica que hayan desaparecido los temas de la esclavitud y el ejército del sur como amenaza de violencia sexual, y que se haya suavizado el personaje masculino. Desarticula así, el mecanismo de empatía o antipatía con los protagonistas, y hace que estemos incomodes durante toda la película y necesitemos comentarla con alguien después de verla.
Otro mérito a destacar es que la composición de planos tiene una intención pictórica. Las imágenes de la casona rodeada de naturaleza se presentan como una postal del romanticismo y la figura de las mujeres idealizadas desde la armonía y la delicadeza, como modelos del objeto de deseo de la época: una mujer leyendo, vistiéndose, dos mujeres arreglando el jardín, un grupo de mujeres alrededor del piano. Además de provocar un efecto estético refinado, dicha composición crea un contrapunto interesante entre lo estético y lo semántico. Desde la imagen, se construye a las mujeres como lo hermoso y lo deseado pero, según la historia, el objeto de deseo es el personaje masculino. Esta estrategia narrativa crea dos niveles de información contradictoria entre imagen y sentido, que remarca el efecto de complejidad y profundidad de la historia.
Otro punto a destacar es como la directora contradice las representaciones patriarcales de las mujeres: ellas seducen, son vulnerables y no pueden defenderse. En esta historia se invierte la vulnerabilidad en el rol masculino y femenino. Es el soldado quien está herido, es el objeto de deseo pasivo, seduce y manipula con la promesa de corresponder afectiva o sexualmente.
Sin embargo, son las mujeres quienes tienen el poder de salvarlo o entregarlo al ejército contrario, de protegerlo y cuidarlo o abandonarlo a su suerte. También contradice la idea de competencia, porque las tensiones entre las mujeres desaparecen y se defienden juntas ante el peligro. Incluso la idea inocencia y vulnerabilidad de las niñas se desarma, ya que el crimen es propuesta y ejecutada por las más pequeñas.
En este punto, la historia nos pregunta por qué nos cuesta tanto juzgar a estas mujeres ¿Será porque funciona como catarsis para quienes no pudieron defenderse? ¿O porque estamos cansadas de que las violencias nunca tengan consecuencias para los hombres? Como uno de los logros de la película es trabajar los lugares no definidos, con sutileza, y los claroscuros de todos los personajes, la empatía no se quiebra del todo con el protagonista masculino ¿o será que estamos acostumbradas a justificarlo siempre?
¿Por qué recomendamos verla? Porque deja preguntas interesantes, inquieta desarmando estereotipos, evita la comodidad de los lugares comunes, y porque con una estética exquisita, Sofía Coppola pone en primer plano el deseo femenino y el poder de las mujeres cuando están juntas. La enorme reja que separa la casona del mundo, y que al principio pareciera protegerlas, se rebela hacia el final como una advertencia inquietante. Pareciera proteger, en realidad, a quien intente atravesarla. Cuidado, porque estamos juntas. Cuidado.
Por Daniela Sánchez
Arte: Van Arce
Año: 2017
Duración: 93 min.
Dirección: Sofía Coppola
Guion/ adaptación: Sofía Coppola
Novela: Thomas Cullinan
Protagónicos: Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Elle Fanning y Colin Farrell.
