Este 22 de junio de 2020, a la madrugada, falleció el fotógrafo Carlos Bosch, uno de los mayores exponentes del fotoperiodismo argentino, el abuelo de mi mejor amiga.
Carlos fue fotógrafo del testimonio de toda su vida, fue antropólogo, artista plástico y un gran conversador. Siempre tenía anécdotas de una vida que parecían demasiadas, sentía mucho amor por la cocina y por encontrarle sentido a las cosas.
El 15 de septiembre del 2018, le hice una nota para escribir una crónica, ninguna de las dos cosas fueron publicadas y, seguro hoy tendría otras preguntas, pero las que tengo son estas, de esa grabación de dos horas que hoy se resignifican y me resuenan. Y decido escribirla para que sea testimonio.
Yo a mi profesión no le doy bola, voy haciendo.
¿Qué es la fotografía para vos?
La fotografía tiene que servir.
Retrataste el último minuto de los 12 años del kirchnerismo.
La foto es un par de chicas que están abrazadas llorando y detrás está la reja llena de carteles de adiós, adiós, adiós, y más atrás el reloj que marca las cero horas.No es una gran foto, pero me pareció que había que hacerlo, pensé que ese día iba a estar lleno de fotógrafos, pero estaba solo. Ese día me encontré con Hebe y le hice una foto rarísima también a ella. Siempre las fotos para cada uno tienen un significado.
Yo toda mi vida he sido un testigo de mi época, el fotógrafo busca de alguna manera un testimonio personal, porque uno no hace la realidad, lo que hace es la realidad de uno. Aunque la realidad, en principio no existe, uno la fabrica. He sido muy tendencioso algunas veces para aumentar lo que para mí significaba la realidad y, otras veces, la disimulaba como para que no existiera, pero siempre tiene que estar el compromiso; la idea del compromiso la aprendí con un maestro de pintura, decía que tenemos que sentir lo que estamos haciendo, entonces para mí la fotografía es eso.
El último 24 de Marzo, yo viví mucho tiempo en Europa y ellos tienen otra forma de recordar o de festejar, no hay bombos, no hay chorizos, no está todo eso. Hay un momento que hace falta recogimiento y veo pasar el colectivo de las abuelas y había gente bailando. Y me agarró un ataque de rabia y me estaban filmando para la película que me hicieron y me fui a tomar una cerveza, porque antes de entrar a las manifestaciones hay que ir calmado. Tenía rabia y entonces le pedí a las personas que me pongan cara de rabia, porque en principio yo tengo rabia. Cuando terminé la última foto, me acerqué a una señora, y le pregunté si tenía rabia y me dijo que rabia no tenía, que tenía dolor, y entendí que no era eso lo que quería hacer. La fotografía es un poco eso. El día que vos escribas siempre va a ser una parte de vos lo que está puesto ahí.
¿Por qué la fotografía supone que exista la comunicación?
Para mí, si no hay una posibilidad de comunicación no hago fotos. Tengo planeadas series como “pornografía eclesiástica” que son fotos medios porno con la iglesia de por medio: para reventarla, porque estoy en contra. Pero estoy en una discusión: si en este momento ponerse a favor o en contra. Si me pongo en contra estoy favoreciendo a las iglesias protestantes, y ahí frené el proyecto porque necesitaba pensarlo entonces. Yo sé que estoy contra Macri, que no es Macri, es una política neoliberal que a mí no me representa. Ahora, por ejemplo, no tengo retratos, porque tendría que sacar la foto del sufrimiento de un pueblo, y el sufrimiento ya está retratado, yo cobro la mínima de la jubilación pero tengo recursos entonces estoy en un borde. Ahora esa desolación y desesperanza, son los jóvenes los que tienen que hacer la actualidad, mi visión está cargada de mucha historia ya.
Cuando decís que tus alumnos son los que van a construir eso que viene, ¿cómo haces para que ellos lo sepan?
Yo no puedo decirle a alguien que haga algo, cada uno tiene que ser uno mismo, la libertad es libre. Nunca voy a influir en una foto o en cómo deberían hacerla. Sí voy a insistir en el rol que cumplen en ese momento en la sociedad.
Mi discípulo es, por ejemplo, Sebastian Miquel. Es el que está haciendo fotos en mi lugar, porque tiene 40 años y cumple su rol social muchísimo mejor que yo: en la política y en la fotografía. Entonces, mi especie de novia mejor amiga es política y hablamos de política pero no tenemos nada que hacer, más que apoyar. En la fotografía, por eso, no puedo decir que hay que hacer, por eso esa noche, de la fotos de la plaza, fui solo porque me parece que si hago eso altero la realidad. Me encontré con un alumno que me pregunto que quería hacer y le dije que quería hacer la última foto del gobierno de Cristina. La foto en sí no tenía importancia como fotografía. Lo mágico es lo importante de la vida, lo concreto es lo que nos pasa todos los días. Yo tenía ganas de que en esa foto pasara algo, que de repente quedara todo oscuro. Esa foto marca, para mí, el fin de una época que voy a extrañar. Yo nunca me imaginé que Macri era tan mentiroso. Yo sé que Cristina no se quedó con un mango, de lo que pasa más abajo no te enteras a veces. Es la mujer más inteligente de todo el gobierno, y lo que dice es porque lo siente y también es humana.
Entonces, las fotos comunican.
Siempre.
¿Cómo fue sacarle la foto a un fascista y deformar la realidad?
Esa foto de los fascistas … yo me infiltré con ellos, fue riesgoso. La cuestión es que hago una foto de un tipo que era un ex combatiente, use un gran angular que deforma. Cuando volví a Barcelona con la foto y la publico a página entera, y en la revista de los fascistas la publican también en la tapa; hasta ese momento, defendía que la foto era inmodificable. Y no, resulta que los tipos pusieron la foto poniendo algo en relación al héroe. Y me di cuenta que el pie de foto te puede modificar todo.
¿Entonces la fotografía necesita apoyo literario?, ¿o cada uno debería darle la lectura que sea correspondiente según cada sujeto?
A veces sí. Las clases de literatura de Cortázar explican como uno con comas puede modificar todo. La fotografía es como la literatura. La foto cuenta una historia, entonces en una foto no puede faltar sujeto, verbo y predicado.
Aunque es relativo. Hay fotos que no necesitan pie de foto. Pero hay fotos que tienen literatura porque cuentan lo que está pasando.
En un momento como este, creo que vale más la literatura que la fotografía, porque la fotografía muchas veces es ambigua, y al ser ambigua nos hemos llenado la cabeza de imágenes de la marcha, y tal vez te quede una. Mientras que hay dos o tres frases que se han dicho, yo ahí es donde no creo en la fotografía. A las marchas ya no voy a hacer fotos, porque ya hice muchas, y si fuera a hacer uno tendría que ir con una metáfora, saber que es lo que lo guía, es un sentir el que te tiene que guiar y ahí va a aparecer la imagen. La fotografía es memoria por un lado y, por el otro lado, es testimonio. La foto del fascista es una sátira, me gusta mucho el teatro y creo que la teoría del distanciamiento de Brecht porque hay cosas que no se pueden decir entonces buscar otra manera.
Para mí son importantes todos los elementos que se pueden usar en la fotografía, siempre y cuando no te quedes en el fotógrafo. Por eso a mí me importa dar talleres, porque yo no doy fotografía, venís aquí y vemos lecturas, películas, trato de ampliar eso y aparece también la fotografía.
¿Cómo fue la fotografía de Julio Cortázar?
Fue un poco antes de que se muriera. Nos llamó a Alberto y a mí, Juan Gelman decía que era el mejor poeta, con Juan éramos muy amigos, Juancito. Son los compañeros que van quedando.
¿Qué significa una foto?
Hay una tendencia del neoliberalismo de convertir a la fotografía en un arte y sacarla de su rol de memoria, de historia. Para mí, que tengo la edad que tengo, eso está fuera de lo que es la buena fotografía, para los jóvenes quizás mi opinión es una opinión de viejo, yo necesito que la fotografía sea testimonial.
Tuve la suerte de tener de maestro a Anatole Saderman ,que fue un gran retratista. Cuando lo acompañaba él tenía 75 años. Su proyecto, en ese momento, era hacer un libro sobre Buenos Aires. Se paraba frente a casas destruidas y reconstruía lo que había antes, yo pensaba que estaba viejo porque a mí me gustaba otra cosa y no las paredes viejas. Ahora, me pasa lo mismo. Me parece necesario no abandonar mi posición, yo critico desde el punto de vista del arte que está pasando con la fotografía, porque me parece que le están sacando el contenido, como le han sacado a la prensa el contenido periodístico, ahora es comunicación. El periodismo tenía un componente cultural, otro informativo y otro comunicacional. Tenía estos tres elementos y solo quedó comunicación. Todo eso está cambiando. La gente se saca la violencia por Instagram o Facebook, por las redes.
Lo que hay que hacer en este momento es la revolución feminista, porque esa es la revolución real. Yo ya lo viví en un principio en Europa y aquí no quieren enterarse porque es un país muy machista.
Hay que generar grupos para que nos apoyemos, grupos de personas con las que compartamos lo mismo. Pero si tenes que hacer algo, tenés que hacerlo con mujeres, hombres, que haya diversidad, porque generar grupos es construir.
¿Crees que la fotografía es la captura de un instante y que ese instante le da la posibilidad de seguir viviendo en un colectivo?
Sí, pero no. Si existe eso, el fotógrafo tuvo más culo que cabeza. A ver, si vos venís al taller lo primero que vas a aprender es la libertad y luego un método que te permita la libertad, y el método es uno que invente yo: por un lado la memoria emocional, trabajar sobre las impresiones de uno, trabajar la infancia, sobre aquello de lo que está hecho uno; y luego sí trabajar en la alimentación de todo eso, ver obras, cine. Yo pido que los fotógrafos no vean fotos porque sino te limitas.
La fotografía no es arte, es arte cuando aparece el artista. La fotografía tiene un rol que es ser memoria, testimonio de alguien que vivió en una época y si se le quita eso para que quede solo el arte, entonces todas las demás artes la hacen pedazos, porque no hay creación ahí. El fotógrafo mira por un agujero, y si no hay algo delante de la cámara es un inútil: apagas la luz y no hay nada, por eso el fotógrafo tiene que reflejar la realidad, y por eso no creo en eso del instante. Existe el instante, pero el que es capaz de captar el instante tal cual es incapaz, en principio, de hacer análisis a largo plazo y crear una obra propia porque solo depende de lo que pasa delante de él..
¿Lo que a vos te movía era la rabia, la inseguridad, la frustración?
Siempre me siento comprometido con la sociedad en la que estoy. Ahora hay momentos que tenés que tomar una posición, estoy intentando orientar a los jóvenes, quizás hacia el lado testimonial. Si hoy cayera Macri, ¿qué hago? Me voy a una maternidad y hago la foto del primer niño que nace en la era post Macri, un niño que va a nacer en una época diferente, ojalá. Ese día, en la plaza, a mí se me ocurrió que iba a pasar algo, pero no pasó nada, era una especie de desierto, por lo tanto, yo creo que las fotografías son emociones que muchas veces me las guardo y siento que hice el amor tres veces, porque a veces sacar una foto te da esa satisfacción.
¿Crees que las fotos tienen memoria?
Si están bien hechas sí, porque tiene que tener el contenido. Uno si quiere encargarse de documentar una realidad, tiene que sentir identidad.
En el fondo todo depende de lo que queremos decir.
Para mí la fotografía contemporánea tiene más medios, más herramientas. La fotografía contemporánea es esa foto urgente. Antes cada negativo era de cada uno y la diferencia era que teníamos un objeto, mientras hoy lo que tenes en la cámara son números. Habría que hacer el intento de saber que significan esos 01 y pasarlo a lo literario. Tal vez es una locura. También una fotografía es música, porque una fotografía suena bien, o no suena bien. La fotografía tiene una escala de valores en las notas musicales: tiene la armonía y la tonalidad, y la fotografía también tiene lo mismo; el negro como silencio absoluto del órgano, tenes que jugar con la fotografía como si fuera música no podes dejar en el borde de la foto lo blanco que suena como la trompeta.
La fotografía es compleja, pero en el arte la creación sale del ser humano, de su esencia, y en la fotografía hay arte cuando creamos de una situación una emoción.
Lo último que se me ocurrió hacer es una serie que se llame “dormilones”, en realidad “sleepers”, porque lo vendo fuera. Son la gente que tiene la obligación de dormir en la calle, y son gentes que duermen en condiciones que son inconcebibles, y lo hago porque creo que hace falta humor para volver al contexto, para que las personas lo miren. Todo el mundo sigue viviendo normal mientras no hay nada que morfar, hay una situación de que las cosas solo pasan, y no hay un planteamiento del futuro. Antes había más contacto con el mundo real, ahora hay más contacto con el mundo virtual. Todo el mundo plantea sus emociones en las redes a modo de confesionario.
¿Cómo definirías la injusticia?
Es la privación de la libertad del ser humano, no de cualquiera de sus libertades, sino de la libertad de comer, educarse, de amar, de comunicarse. La injusticia es cuando quiero hacer algo y no puedo, y ese algo, está dentro de mis medios y posibilidades, pero hay una privación de la libertad.
Florencia C. Barba Lijerón.
Arte: Van Arce
Si querés seguir recoriendo de su obra y su vida:
Sombras de luz: documental sobre la obra del fotógrafo argentino Carlos Bosch
