Las Lilas, el silencio y la noche. Invocación a Alejandra Pizarnik

Invocación a Alejandra, es eso lo primero que se lee en esta obra por streaming. Invocarla desde la voz, el cuerpo, el agua, la casa que habitamos, el espacio en donde nos vemos reflejades a través de un lente -la cámara-, espacio que recorremos una y otra vez, revisitando las mismas paredes. Invocarla desde lo profundo y sensual: en la búsqueda constante del yo. ¿Cómo es encontrarnos con nosotres mismes? ¿Cómo es hacerlo desde su poesía introspectiva? La obra propone también dejarse llevar por la intimidad y por una comparación constante con el mar que significa Alejandra, desde lo inmenso, lo profundo, lo supremo. Lo íntimo.

Alejandra Pizarnik, es una de las mayores poetisas latinoamericanas, y las actrices, con el desafío que representa, le pusieron cuerpo y voz a “Extracción de la piedra”, que propone como juego explorar la intimidad: de ellas, de ella, del poema, de sus casas. La obra es filmada por las propias actrices mediante sus celulares, en esta época de aislamiento, con una formulación estética excelente que compara y conecta nuestra vida con la de Alejandra. Por ello,  la construcción de la imagen y el cómo se crean estas mismas nos dice algo más, nos hace explorar lo cercano. Sentir la tensión, el vacío, el yo, lo que está afuera. Por sobre todo, lo que está dentro: nuestra ternura y oscuridad. Se construye así una pieza única de construcción colectiva, llevada a cabo por: Cristina Banegas, Marilú Marini, Mirta Busnelli, Florencia Raggi, Valentina Bassi, Laura Grandinetti, Monica Raiola, Heidi Fauth.

Esta obra de teatro es como un ritual: en la intimidad de lo que no se muestra desde el universo de Pizarnik. Traerla de vuelta a ella que escribió poemas para que un lugar sea lo que no es: el jardín, las sombras, lo oscuro, el mar, el agua, el cuerpo. ¿Cómo representarla si no es a través de una coralidad de voces y de cuerpos? 

Las imágenes juegan con la luz del sol, las sombras que producimos, el detalle de lo cotidiano como algo permanente, la ruptura de aquello que consideramos armonioso y la reconstrucción del mismo, las ventanas, la mirada hacia lo que está lejos, los árboles que no alcanzamos, las plantas, el verde y el irse a través de una puerta: Tú te desgarras. Te lo prevengo y te lo previne. Tú te desarmas. Te lo digo, te lo dije. Tú te desnudas. Te desposees. Te desunes. Te lo predije. De pronto se deshizo: ningún nacimiento. Te llevas, te sobrellevas. Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado. Ahora tus despojos, recogerlos uno a uno, gran hastío, en dónde dejarlos. De haberla tenido cerca, hubiese vendido mi alma a cambio de invisibilizarme. Ebria de mí, de la música, de los poemas, por qué no dije del agujero de ausencia. En un himno harapiento rodaba el llanto por mi cara. ¿Y por qué no dicen algo? ¿Y para qué este gran silencio?

¿Para extraer una piedra, quitarla pura, acaso no dejamos el tiempo en ello? ¿La extraemos por su belleza, dureza, soledad, su frío o por qué? La obra nos invita a asomarnos, formar parte si nos dejamos llevar, de ver a Alejandra en otros cuerpos, otras voces, en su total intimidad.

Todos los domingos de septiembre se podrá ver esta obra a través de Alternativa teatral. Parte de lo recaudado será donado a “Artistas solidarios”.

Link de compra: https://publico.alternativateatral.com/entradas72536-las-lilasel-silencio-y-la-noche

Por: Florencia C. Barba Lijerón