“Las malas”, una novela que tiene mucho de autobiografía. La historia de Camila Sosa Villada, actriz, dramaturga y escritora, es la historia de una comunidad travesti de Córdoba en donde cada noche un grupo de chicas vestidas y maquilladas se juntan en el Parque Sarmiento para salir a prostituirse. Así conocemos a la protagonista de veinte años: cuando la acompaña el sol “Cristian” va a la facultad, pero la luz de la luna desnuda su verdadera identidad.
Este libro es un grito que emerge de la mierda que la sociedad fabrica y sistemáticamente olvida. Un grito nutrido de enojo desde la más temprana infancia en donde ella debía dejar su piel de mujer escondida antes de entrar a casa. Esta narración no cuenta solo el ámbito violento en que las travestis trabajan, viven y caminan, sino también el comienzo de todo: el germen del horror. En pequeñas dosis vemos al padre de Camila, siempre ahogado en alcohol, golpeando, amenazando y castigando al que antes era Cristian. Alegando que un día van a venir a golpear esa puerta para avisarme que te encontraron muerta, tirada en una zanja.
La narradora expone con una mirada única y necesaria este grupo travesti, que está liderado por la Tía Encarna, una extravagante mujer de 178 años que es la madre de todas ellas. La que pone su casa y corazón a disposición de las que no tienen ni saben pronunciar las palabras madre y padre.
Las hojas son estampas de las noches con clientes, tomando tequila y fumando, de muerte en cada esquina, de amantes, porque sí, amantes hay y muchos, de esos que en una caricia demuestran todo el amor negado. El escenario es la noche, quizá porque la falta de luz les permite mostrarse como realmente son, quizá porque debajo del cielo oscuro todo es más hermoso.
“Las malas” es a su vez un manifiesto, un lugar donde binarismos como bien y mal se retuercen y en cambio, emerge lo fantástico. Denuncia como pocas historias lo logran, un sector marginado que pocas veces tuvimos tan cerca. Hay que poder narrar una fiesta en medio de una masacre.
Por Camila Miranda De Marzi
Arte: Van Arce
