Temblar: una cartografía del orgasmo

Nadie puede describir con exactitud qué es un orgasmo. Ni Google, ni le mejor poeta, ni las miles de personas que lo experimentaron pueden bosquejar una  definición. Es una sensación, grito y descarga para la que no hay palabra. Sin embargo, Temblar, el primer libro de relatos eróticos de Sofía Guggiari, construye un mapa cuyo centro es el orgasmo. Pero de este núcleo se corre hacia las periferias, y: ¿Qué son los bordes de un orgasmo? ¿Qué es parte de esos segundos de frenesí? ¿Qué queda afuera? El límite puede ser el baño húmedo de un bar, la cama ajena, el ascensor del edificio, los ojos del vecine, la pendejada de la madrugada. La mirada de quien pasa caminando y participa, como un tercero ausente, de un acto que no le pertenece. 

A la capital del orgasmo se sale y se entra siempre ahogada. A veces ahogada en gritos, otras en lágrimas. En Temblar no hay moralidad binaria que linde entre un bien o un mal. No hay un “políticamente correcto” sobre el cómo llegar al orgasmo. Se llega como se puede y se quiere. Se llega con presión, violencia, con calor y manos, siempre muchas manos que aprietan. Se ponen en juego las fantasías, las que deseosas esperan ser cumplidas y esas que no, las que funcionan solo en el imaginario. 

Sofía traza un mapa del orgasmo y también del deseo que queda después cuando viene la calma y la ropa vuelve al cuerpo y los vientres se enfrían y las sábanas se secan. ¿Qué pasa si se desea que le otre se quede a dormir? ¿Y si se quiere un mimo, una pregunta, un gesto? Lo que hay después del orgasmo–– que también es parte del orgasmo–– aparece como una pregunta que reincide. 

Los relatos que viven en estas páginas invitan a la reflexión sobre el orgasmo propio, el del otre y el compartido, pero sobre todo apela a una lectura sensitiva en la que luego de leer se desea una sola cosa. 

Por Camila Miranda De Marzi

Arte: Matilde Nespolo