¿De qué nos reímos cuando nos reímos?

En el 2012 salía del secundario al mediodía, llegaba a casa y, mientras preparaba el almuerzo, ponía Casados con hijos. Tenía catorce años. Me la pasaba embobada mirando la pantalla durante el programa entero, riéndome de sus chistes que, en ese entonces, no decodificaba como misóginos y discriminatorios. Fue una generación entera de adolescentes en plena formación la que se pasó horas y horas absorbiendo sketchs plagados de tintes machistas. También adultes, por supuesto; en especial hombres. 

En pleno 2019, a algunes productores de teatro se les ocurre una brillante idea: hacer una obra de teatro de Casados con hijos. Fue un programa que tuvo un rating descomunal, por lo que reunir a les actores fue fácil. Pero pasaron ocho años de cambios en los paradigmas, tiempo en que las mujeres nos apropiamos de nuestra voz y empezamos, cada vez con más fuerza, a denunciar injusticias, a movernos de las posiciones en las que nos había puesto el poder patriarcal y a generar un cambio histórico, a reversionar el lugar de la mujer en los vínculos. Y aparentemente, les productores se olvidaron de este pequeño detalle.

Érica Rivas, quien encarnó a María Elena en cada capítulo, fue la única que hizo esperar su respuesta. A principios de este año, dio a conocer un mensaje en el que decide no participar en la obra. Su argumento es que “esperaba algo más trabajado, más ingenioso, más ácido”, que “a Pepe no le queda mucho tiempo de vida”, pues este personaje sigue siendo el que remata los chistes. Parece que el guión ataca a les veganes, a lo que respondió: “si vamos a meternos con eso, sería mejor hacer chistes para otro lado” y termina con una frase contundente que deja muy en claro su postura: “Hablo del carnívoro machista capitalista del que también hay mucho para decir y nunca se dijo nada”.

Parece que no cambiaron las perspectivas ni la ideología que subyace a cada chiste; al menos, no lo suficiente como para estar a la altura de la época en la que vivimos. En un año que dista mucho de ser pacífico y un siglo en el que sin lugar a dudas la mujer es el personaje principal, Érica les pregunta: “¿de qué nos vamos a reír ahora? ¿Qué le vamos a dar a la gente para que se ría aunque no sea gracioso?”. Así, la actriz problematiza los lugares típicos de la broma machista y patriarcal que tanto conocemos, apuntando directo al corazón de la cuestión con un contenido que, hoy por hoy, tendría que generar escándalo, no risa. Sin embargo, parece que algunes todavía no se enteraron y quieren seguir currando con las mismas estructuras que ubican a la mujer en el objeto de burla y desprecio, y al hombre en el de ser todopoderoso -además de pajero-.
Como era de esperar, este mensaje se hizo viral en cuanto Érica se lo envió a les productores y guionistas de la obra. Es una actriz de perfil más bien bajo y no pudo evitar quedar expuesta, siendo la noticia del día en todos los programas de chimentos. Mujeres y hombres opinaron, criticaron y se dieron el lujo de analizar el mensaje que mandó. Es irónico porque, hace unos años, Ricardo Darín rechazó un trabajo en el exterior por no estar de acuerdo con algunas situaciones e ideologías que atravesaban el proyecto, acción por la que fue alabado y aplaudido por los medios y el público argentino. Pero ése es otro cantar, ¿no? 

Desde Agenda Feminista, queremos apoyar y abrazar a Érica Rivas por la sinceridad y fuerza de un mensaje que hizo que, por un momento, todes hablemos de esta problematización: ¿Qué es lo que nos hace reír? ¿De qué nos reímos cuando nos reímos? 

Por Camila De Marzi
Arte: Van Arce